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Conoce a Carmen Vicente

Después de muchos años en continua formación, he observado que los casos de éxito más espectaculares se dan en aquellas personas que trabajan desde todos los enfoques terapéuticos, y la gran transformación para lograr sus objetivos es  la Comunicación Emocional Efectiva (CEE).

Mi carrera profesional como terapeuta empezó muy centrada en la terapia psicocorporal; Mi labor era adiestrar al paciente en técnicas de relajación y autocontrol emocional, como complemento a la intervención psiquiátrica, para reducir y eliminar la medicación antidepresiva y ansiolítica.

Al detectar la dificultad que tenían muchas personas para manejarse emocionalmente en situaciones adversas, conecté con el recurso que me sirvió para afrontar una niñez y adolescencia muy complicada, y entonces me formé en risoterapia en Barcelona.

Incluir la risoterapia a la terapia psicocorporal que ya impartía fue un paso de gigante en mis talleres que germinó en mi método terapéutico.

Me di cuenta de que las raíces de los principales problemas actuales provienen de  nuestra historia pasada, por lo que empecé mi formación en Constelaciones Familiares, que no solo trabaja con la persona, sino con el sistema familiar al que pertenece.

También me formé en terapia Gestalt para ayudar a mis pacientes a descubrir y mantener activas sus potencialidades, estar en el presente y hablar de las emociones y sentimientos ante las dificultades.

Un programa terapéutico completo de 16 semanas

Tras un estudio de las personas que más han crecido trabajando conmigo, he conformado un programa terapéutico donde en 16 semanas se desarrollan habilidades para afrontar situaciones de estrés desde un estado anímico óptimo que potencie la comunicación relajada, los mensajes claros y el trasfondo honesto.

La persona que aprenda el método CEE se sentirá cada vez más segura y capaz de intervenir en cualquier conversación desde la tranquilidad que nos proporciona la constante autoregulación. Entendiendo la Comunicación Emocional Efectiva como punta del iceberg de un proceso terapéutico completo, donde el trabajo se potencia cuando se aplica a la comunicación de las necesidades -personales y laborales- para lograr un objetivo vital.